| Sencillos |
Las sevillanas son el primer
baile que se suele aprender. La principal razón es que es
el único palo que tiene una coreografía fija, aunque algunos
pasos pueden variar dependiendo de las escuelas. Es uno de
los bailes más completos; tiene zapateado, vueltas, marcajes,
cierres... y es, además, el mejor para aprender a coordinar
brazos y pies. También son una buena forma de acostumbrarse
a ir con la música porque tienen un compás sencillo y muy
marcado que es fácil de seguir y de aprender, al repetirse
varias veces las coplas y los estribillos. Otra ventaja es
que es un baile de pareja lo que hace su aprendizaje más
ameno y rápido. También es uno de los bailes que más se practican
fuera de la academia. Una vez bien aprendidas, se puede estudiar
su acompañamiento con palillos.
El fandango de Huelva es el siguiente baile que suele aprenderse.
Tiene pasos que son comunes a las sevillanas y llevan el mismo
compás de tres tiempos. También es un baile popular compuesto
de varias coplas y estribillo, al que nuestro oído se acostumbra
fácilmente. También se puede acompañar con palillos.
Otro palo sencillo de seguir son los tanguillos. Con este
baile se empieza a avanzar en la técnica del zapateado y entramos
en el compás de cuatro tiempos. La rumba también tiene ese
compás, pero no suele enseñarse en las academias porque carece
de hondura flamenca y es un baile más dado a la improvisación.
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| Medios |
Los tangos y los tientos también
siguen el compás de cuatro tiempos y en estos bailes se requiere
ya una mayor expresividad y gracia a la hora de interpretarlo.
El compás es fácil de seguir pero los movimientos son más
elaborados y es importante ejecutarlos con naturalidad y soltura.
El siguiente paso sería adentrarse en el grupo de los cantes
de Cádiz para estudiar el compás de doce tiempos. A este grupo
pertenecen las alegrías, las cantiñas, las romeras, el mirabrás
y los caracoles. Con estos bailes se profundiza en la estructura
y el orden de ejecución de los distintos pasos flamencos (llamada,
cierre, remate, escobilla, marcaje, desplante). Los zapateados
empiezan a complicarse. |
| Difíciles |
Siguiendo con el compás de doce
tiempos, entramos en la soleá, y llegamos a lo más difícil
del flamenco que es la interpretación del baile con sentimiento
y solemnidad. A la estructura del baile y la complejidad de
los zapateados se añaden ahora movimientos de brazos, ondulaciones
de caderas y quiebros de cintura cargados de majestuosidad
y arte. Se puede bailar con mantón. Dentro del grupo con compás
de doce tiempos y con similar grado de dificultad, están otros
bailes como el martinete, la guajira, la caña...
También tiene compás de doce tiempos la bulería, un baile
festero al que sólo se llega después de tener el oído muy
acostumbrado a seguir el compás. Además aquí se añade la facilidad
que tengamos para improvisar y ejecutar los movimientos con
gracia. Si queremos zapatear deberemos hacerlo con velocidad,
pues el ritmo es más rápido que en otros bailes.
La seguiriya es otro palo de doce tiempos, pero sigue un
compás mixto o alterno. La medida es algo compleja y cuesta
acostumbrarse a ella. Además es un baile estilizado que no
admite adornos fáciles y que ha de interpretarse con sobriedad.
Alterna muchos tipos de pasos y, para colmo, se puede complicar
con el acompañamiento de palillos o con el uso de bata de
cola y/o mantón. Es de los bailes más difíciles.
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Los complementos: los palillos, el mantón, el abanico 
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