| Conoce los palos
flamencos |
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| Ya puedes empezar a bailar
4. Técnica y sentimiento: brazos,
pies, cuerpo y corazón
por Susana Navalón
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| Brazos |
Si algo caracteriza
al flamenco y, sobre todo, al baile de la mujer,
es el movimiento de brazos. Requiere técnica,
mucha
práctica y arte. Los brazos deben mantenerse altos,
sobre la cabeza, y redondeados, que no se noten
los codos. Al principio te cansarás y quizás tengas
agujetas, pero con el tiempo lograrás mantenerlos
arriba y controlarlos sin flojear en ningún momento.
Al mismo tiempo que se mueven los brazos hay que
girar las manos hacia dentro y hacia fuera. Este
movimiento deberá ir con la música y evitar que
las manos parezcan dos molinillos descontrolados.
No es fácil, pero una vez conseguido, nuestros brazos
habrán ganado carácter, personalidad y arte.
Una vez dominado el movimiento de brazos habrá que
coordinarlo con los pies. Al principio cuesta un
poco, pero después sale solo. |
| Pies |
| El zapateado también
es una parte imprescindible del flamenco. Se zapatea
con las rodillas ligeramente flexionadas para
golpear
con fuerza, amortiguar el golpe y evitar lesiones.
La espalda debe mantenerse recta y los pies se
sitúan
en línea con la cadera. Hay varios tipos de percusiones
de pies: golpe, planta, tacón, punta... Es importante
que suenen “limpios” y claros y eso sólo se consigue
con mucha técnica, oído, fuerza y resistencia.
Si
se practica, se acaban adquiriendo dichas cualidades. |
| Cuerpo |
| La colocación hay que
cuidarla desde el principio, si nos acostumbramos
a una buena posición, llegará un momento en que
nos salga sin pensarlo y será nuestra postura habitual,
incluso cuando caminemos por la calle. El cuerpo
debe colocarse muy recto, con gallardía, aunque
también debe quebrarse y estirarse cuando el paso
lo requiera. Estos movimientos tienen que ser armoniosos,
naturales, no forzados; el bailaor tiene que sentirse
identificado con la plástica del movimiento. La
cabeza también es importante. Deberá mantenerse
alta, acentuará el sentido de nuestros pasos y nuestro
baile ganará en expresividad. |
| Corazón |
Es lo más difícil
y lo más importante. El baile flamenco hay que
sentirlo y hacérselo sentir al que lo contempla.
Hay que saber dar salida a los sentimientos y
a la expresión de nuestra personalidad. Para ello,
hay que entender la música y dejarse llevar por
ella. El flamenco no es un arte con reglas fijas.
Aquí estriba su mayor dificultad. Es importante
dedicar tiempo a profundizar en los cantes y toques
para percibir sus peculiaridades. Hay que conocer
y dominar el compás, el lenguaje expresivo flamenco,
la técnica, las estructuras de los bailes, los
palos... Hay que saber además combinar toda clase
de movimientos y pasos con naturalidad y ser capaz
de improvisar.
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De los palos más sencillos a los más difíciles

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