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Bongos de la marca Stagg fabricados a mano en madera de roble de Siam.
Parches en piel de búfalo.
Herraje negro con sistema de aros curvados.
Colores: natural, negro translúcido, rojo translúcido y ámbar translúcido.
Del Caribe al tablao
El bongo es un instrumento procedente de Sudamérica y el Caribe. Consiste en un par de pequeños tambores desiguales en su tamaño, con una diferencia de altura entre ellos generalmente de una cuarta o quinta. El más pequeño del par se llama "el macho" o tambor menor, mientras que el más grande se llama el tambor "femenino" o principal.
Considerado el hermano pequeño de las congas, su cuerpo es generalmente de madera aunque también los hay de fibra. Los parches, de piel animal o fibra sintética, son ceñidos por unos aros y un sistema de tensión por llaves (en su inicio eran tensados mediante el calor del fuego o con cuerdas o correas). Los tambores van unidos por el costado con una pieza de madera, aunque antiguamente se hacía con una tira de cuero o una soga.
Los bongos son de forma cónica y se ejecutan con los golpes de las palmas de la mano o con baquetas. El tamborcillo más pequeño, el "macho", se coloca a la izquierda; quedando a la derecha el mayor o "hembra". Generalmente se coloca entre las rodillas del ejecutante sentado, aunque también es muy utilizado sobre un atril.
Al igual que las congas, los bongos son utilizados para todo tipo de música, siendo en la música latina y afrocubana donde encuentran su máxima expresión. Precisamente la fusión del flamenco con los ritmos latinos ha sido la vía por la que este instrumento se ha hecho un importante hueco en la música jonda con sabor mestizo.
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