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Todo un recorrido por algunos de los principales palos del flamenco más cargados de sentimiento a través de la voz cálida y arrancada de Agujetas. En los martinetes, evoca los años que estuvo trabajando en la fragua. Un quejido solitario, desconsolado, como si el arte le causara heridas. Un cante puro, sin amaneramientos ni artificios, que vale su peso en oro.
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