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En este disco Enrique "Sordera" brinda su particular homenaje a su padre –amigo en la vida y maestro en el cante, como él mismo confiesa- con una obra hermosa y atrevida, en la que también han estado presentes sus hermanos: José en la producción y Vicente en la mayoría de las letras.
Enrique Soto domina como pocos el cante para bailar. Escucharle es deleitarse con los ecos añejos, con "quejaos" como puñales y compases ajustados a la exacta medida: un cantaor maduro y entregado a su arte.
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